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Ideal
jueves, 28 de mayo de 2015
LOS VALORES
LOS VALORES
EL AMOR
El amor es un concepto universal relativo a la
afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes
ideologías y puntos de vista (artístico, científico, filosófico, religioso). De manera
habitual, y fundamentalmente en Occidente, se interpreta
como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, y resultante y
productor de una serie de actitudes, emociones y experiencias. En el
contexto filosófico, el amor es una virtud que representa
todo el afecto, la bondad y la compasión del
ser humano.
También puede describirse como acciones dirigidas hacia otros y basadas en la
compasión, o bien como acciones dirigidas hacia otros (o hacia uno mismo) y
basadas en el afecto.[1]
En español, la palabra amor
(del latín,
amor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo
pasional y de intimidad del amor
romántico hasta la proximidad emocional
asexual del amor familiar y el amor
platónico,[2] y hasta la profunda devoción o unidad del amor
religioso.[3] En
este último terreno, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la
manifestación de un estado del alma o de la mente, identificada en
algunas religiones con Dios mismo o con la fuerza que mantiene unido el universo.
Las emociones
asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a
ser irresistibles. El amor en sus diversas formas actúa como importante
facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia
psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas
(cine, literatura, música).
Desde el punto de
vista de la ciencia, lo que conocemos como amor parece ser un estado
evolucionado del primitivo instinto de supervivencia, que mantenía a los
seres humanos unidos y heroicos ante las
amenazas y facilitaba la continuación de la especie mediante la
reproducción.[4]
La diversidad de
usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen que el
amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente, aunque,
básicamente, el amor es interpretado de dos formas: bajo una concepción
altruista,
basada en la compasión y la colaboración, y bajo otra egoísta, basada en el
interés individual y la rivalidad. El egoísmo suele estar relacionado con el
cuerpo y el mundo material; el altruismo, con el alma y el mundo espiritual.
Ambos son, según la ciencia actual, expresiones de procesos cerebrales que la
evolución proporcionó al ser humano; la idea del alma, o de algo parecido al
alma, probablemente apareció hace entre un millón y varios cientos de miles de
años.[5]
A menudo, sucede que
individuos, grupos humanos o empresas disfrazan su comportamiento egoísta de
altruismo; es lo que conocemos como hipocresía, y encontramos
numerosos ejemplos de dicho comportamiento en la publicidad.
Recíprocamente, también puede ocurrir que, en un ambiente egoísta, un
comportamiento altruista se disfrace de egoísmo: Oskar Schindler
proporcionó un buen ejemplo.
A lo largo de la
historia se han expresado, incluso en culturas sin ningún contacto conocido
entre ellas, conceptos que, con algunas variaciones, incluyen la dualidad
esencial del ser humano: lo femenino y lo
masculino, el bien y el mal,
el yin y el yang, el ápeiron de Anaximandro.
EL RESPETO
EL RESPETO
El respeto es un sentimiento positivo que se refiere a la acción de respetar; es equivalente a tener veneración, aprecio y reconocimiento por una persona o cosa. Como tal, la palabra proviene del latín respectus, que traduce ‘atención’, ‘consideración’, y originalmente significaba ‘mirar de nuevo’, de allí que algo que merezca una segunda mirada sea algo digno de respeto.
El respeto es uno de los valores morales más importantes del ser humano, pues es fundamental para lograr una armoniosa interacción social. Una de las premisas más importantes sobre el respeto es que para ser respetado es necesario saber o aprender a respetar, a comprender al otro, a valorar sus intereses y necesidades. En este sentido, el respeto debe ser mutuo, y nacer de un sentimiento de reciprocidad.
Ahora bien, el respeto también debe aprenderse. Respetar no significa estar de acuerdo en todos los ámbitos con otra persona, sino que se trata de no discriminar ni ofender a esa persona por su forma de vida y sus decisiones, siempre y cuando dichas decisiones no causen ningún daño, ni afecten o irrespeten a los demás.
En este sentido, respetar también es ser tolerante con quien no piensa igual que tú, con quien no comparte tus mismos gustos o intereses, con quien es diferente o ha decidido diferenciarse. El respeto a la diversidad de ideas, opiniones y maneras de ser es un valor supremo en las sociedades modernas que aspiran a ser justas y a garantizar una sana convivencia.
Muchas religiones, de hecho, abordan la cuestión del respeto hacia los demás, porque es una de las reglas esenciales para tener una relación sana con el prójimo.
Expresiones con respeto
Respeto es una palabra cuyo significado puede variar con respecto al contexto donde se encuentre.
El respeto puede manifestarse como un sentimiento de obediencia y cumplimiento de ciertas normas: el respeto a la ley, por ejemplo.
Tener respeto por alguien o algo superior, por su parte, alude a una actitud que puede expresarse como sumisión, temor, recelo o prudencia.
Hablar acerca de un tema con respeto, como, por ejemplo, las diferentes religiones, creencias y comportamientos del ser humano, es hablar de manera sensible, ponderada y reflexiva, sin incurrir en descalificaciones o menosprecios.
Asimismo, la expresión “con todos mis respetos” indica que lo que se va a decir a continuación es una crítica pero constructiva y con respeto hacia la otra persona.
El respeto puede ser también una forma de mostrar veneración o adoración, de prestar culto o rendir homenaje a alguien, como lo indica la expresión “presentar mis respetos”. En este caso, cuando utilizamos la palabra “respetos” en plural, es para significar saludos de cortesía.
“Faltar al respeto”, finalmente, es no guardar la consideración o el debido respeto a una persona, en especial al decirle una cosa poco apropiada.
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